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may
17

Otra de “señoras que…”


Ir a un hospital no es nada agradable aunque sea por una visita sin importancia acompañando a un familiar. Se ve gente enferma, que sufre… A mí me da pena y reparo. Aunque siempre hay señoras que se encargan de que tu visita sea aun más desagradable. Quizás esta es una palabra un poco fuerte. Digamos que hacen que tu corta estancia sea inolvidable por lo pesada i insoportable que se vuelve.

Un hospital está lleno de viejos. La mayoría de la población de este país es de jubilados y, claro, quién no tiene una enfermedad crónica, tiene la cadera más destrozada que la Shakira con 110 años. Si todos convenimos en que los hombres fallecen antes, es de lógica que la mayoría de la gente mayor sean mujeres. Esas señoras que… Señoras que padecen tics del post-franquismo. Que si se regala algo, aunque sea una mierda, ellas en primera fila. Todo lo que sea gratis, pa la saca. Si no te las quisieras encontrar, no irías a sitios dónde den cosas y ya está. Pero esta actitud de aplica en cualquier lugar, sea donde sea. No he visto yayas correr más rápido que para poder sentarse en el metro. Por arte de birlibirloque, sanan durante cinco minutos para coger una buena posición antes que se abran las puertas y poder aprehender un buen asiento. Ay de aquél ciudadano sentado que se haga el longuis porque la mirada puede ser tan penetrante que te atraviesa las entrañas.

Igual, la misma actitud la he vivido hoy. Las yayas son personas muy versadas en todo lo que se refiere al ámbito hospitalario y/o sanitario en general. Si no están enfermas, van igual a los ambulatorios para pedir recetas a tutiplén y hacer competiciones de achaques con las vecinas de consultorio médico. Si, por algún extraño motivo, su rival en enfermedades sale clara vencedora frente a ella, se puede sacar de la manga la carta del cuñao o de la vecina de escalera a la que han detectado una enfermedad horripilante y le tuvieron que extirpar casi todos los órganos del cuerpo en una operación maratoniana. Vencedora aunque sin pasar control de dopaje porque a base a Augmentines yo también gano competiciones.

Lo que recomiendo a los gestores de los hospitales es que pongan las consultas a pie de calle no en el último piso. Poder subir en ascensor es un odisea. La yayas malignas, a la que ven que el ascensor está en la primera planta, ya van cogiendo la pole position para poder entrar primeras. ¿Ah, que hay gente que lleva más rato esperando? Oiga, que yo soy más mayor y tengo prisa. ¿No te jode? Por no discutir, lo que sea. Pase, pase. Ya entraré yo con calzador en el próximo ascensor que venga dentro de 5 minutos.

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Acerca del autor

gerard

Gerard es un chico callado, tímido y serio. Habla más bien poco, por eso, cuando habla tiene mucho que decir, y por eso lo tenemos por aquí, para ir diciendo cosas sin parar y descubrir que nuestra cuotidianidad no es: ni tan callada, ni tan tímida, ni tan seria como realmente es.

2 comentarios

  1. Cristian escribió:

    Las iaias son malignas… llevan acumulado todo el mal karma de la guerra, posguerra y franquismo. Y eso se nota…

  2. LaNdErX escribió:

    Yo ha llegado un punto que no tengo compasión con ellas.
    Esperando en el banco a pagar un recibo…
    Ella:
    “Me dejas pasar que llevo prisa”
    Yo:
    Lo siento señora que, estoy trabajando y he de llegar a la oficina rápido, usted esta jubilada y no creo que le venga de 5 minutos.
    Ella:
    “esque tengo que hacerle la comida a mis nietos
    Yo:
    “….” No y prou!!!

    TENDRA COJONES LA COSA,!!!

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